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"La historia demuestra sin duda alguna cuál es el papel de las fuerzas yanquis: desde hace 200 años Estados Unidos anda atacando y saqueando los países vecinos. Una tras otra vez, Estados Unidos invadió con el pretexto de ``preservar el orden público'', ``establecer la paz'' o ``salvar la vida de los ciudadanos estadounidenses''; a menudo decía que sus tropas ``cazaban bandidos''; a veces afirmaba que invadía para ``liberar'' el país de otras potencias extranjeras o de corruptos gobiernos. Pero cada vez terminaba por verse que la meta de las fuerzas invasoras era proteger los intereses de la clase dominante yanqui: explotar al pueblo a punta de fusil, instalar un gobierno leal al capitalismo/imperialismo y fortalecer el control de la región."
Desde aquel 29 de abril del 2000 han transcurrido 7 años de construcción clandestina del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia en campos y ciudades del país.
Las políticas perversas del fascismo neoliberal del actual gobierno colombiano, necesariamente se contradicen con la realidad, es imposible que haya coherencia entre el decir y el hacer. Sólo le interesa servir los intereses del amo de Washington, asegurando sus migajas; poco o nada le interesa la problemática nacional que afecta a las mayorías.
A Valledupar, capital del departamento del Cesar, llegó el 8 de agosto de 2002, un día después de posesionarse como Presidente de la República , Álvaro Uribe Vélez. Era la primera ciudad que visitaba. El dudoso honor, pronto se convirtió en horror, la había elegido como ciudad piloto donde se llevaría a cabo, en todo su rigor, el plan de seguridad democrática; según sus propias palabras, traería paz a toda Colombia.