• 1

 

 

Camarada Alfonso Cano, tú luz cruza el cielo de noviembre en Colombia y Nuestramérica, ni las bombas, ni los disparos sobre la piel, son lo bastante poderosos como para interrumpir la marcha de quien camina con el pueblo.

Hoy, 4 de noviembre, recordamos el día en que miles de soldados, decenas de helicópteros y aviones se lanzaron contra un solo hombre, dicen que estabas ciego momentos antes que te acribillaran, pero olvidan que nunca necesitaste anteojos para ver el digno futuro de Colombia, tampoco para construirlo.

 

Los determinadores y los perseguidores creían romper el futuro con tu muerte, pero la palabra paz brotó digna e irremediable de tus labios, como una brisa suave que recorre millones de kilómetros. Tu respiración desfalleció, pero la voz persiste, la palabra del revolucionario es la vocal del trueno, la lucha por la justicia no termina porque lo justo es el futuro y el porvenir insurge sostenido por la historia.

 

Sabemos que después sobre la tierra aún húmeda y vociferante, las miles de fosas de este país enardecido brotarán como una ardiente potencia, como una multitudinaria evocación, porque los huesos encendidos del pueblo aún no quieren ser roca en el camino.

 

Este 4 de noviembre, como tantos otros días del año despertamos con la inusitada presencia del ausente y del ausentado, del muerto y del asesinado, del que quiere desaparecer y del desaparecido, con la voz de aquel del rostro oculto y de ese el del rostro ocultado y sabemos que no podrán borrar la historia, ni romper al hombre,  tampoco podrán separar lo fragmentado, porque la Nueva Colombia es un país que quiere erguirse y cuando lo haga los oscuros jueces no tendrán futuro acá, y serán juzgados.

 

Comandante Alfonso Cano, sabemos que más temprano que tarde el rostro oculto de Colombia descubrirá sus ojos, para que emerja la Nueva Colombia que dibujaste con hechos y palabras.

Camarada aquí nadie esta amilanado, la causa que nos elevó a la historia se fortalece e irradia luz a las multitudes, nuestras palabras son rayos potentes que calcinan la mentira y la censura, nuestro pueblo lentamente abre sus ojos y nos reconoce, nos observa, y hace lo que más teme el enemigo; nos habla, se reencuentra.

Sabedores somos que la única reparación posible será una Nueva Colombia, y solo así el pueblo hará justicia, ese será nuestro mayor tributo revolucionario a tu memoria. 

 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Videos