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Teniendo en cuenta que para los revolucionarios lo fundamental será siempre nuestra capacidad de ofrecer nobles sacrificios por la causa de las mayorías explotadas, más que volvernos expertos en homenajes por los caídos, a propósito de este 1 de mayo, quisiera decir lo siguiente

 Mas sin embargo rescatar uno de los hechos más tristes de la historia de la clase trabajadora, es oxigenar nuestra condición de luchadores sociales, es ejercitar la memoria y no permitir que la amnesia nos conduzca de la mano hacia el olvido triste de la indolencia.

 Ayer fueron nuestros hermanos que fueron sacrificados en esta justa lucha; la de las reivindicaciones sociales. Hoy, podemos ser nosotros.

 La ambición desmesurada del poder económico dominante, continua en aumento y poco a poco degenera en nuevas masacres contra los obreros. Las ocho horas de estudio conquistadas por los mártires de Chicago, hoy no son  más que letra muerta y objeto de burla por parte de los detentadores del poder y de los defensores del desbarajustado sistema político de nuestro país.

 Las ocho horas de descanso ya no son más que ocho horas de tortura, de sufrimiento por la desnutrición y la falta de equidad, pues el salario mínimo no es más que una quimera endémica, producto de falta de alimentos. A parte de ello esas ocho horas de trabajo, aumentan constantemente, al tiempo que los trabajadores reciben cada vez menos, otros trabajan durante la noche y no tienen siquiera una pensión social y eso que son los “guachimanes” de los bienes del patrón.

 A esto se le suma que a las mujeres le son desconocidos sus derechos y la paga por trabajos similares a los que realizan los hombres es inferior.

 Así la ley diga lo contrario, la discriminación y el asesinato es el pan de cada día de aquellos quienes se atreven a conformar sindicatos o reclaman mediante la protesta,en paros cívicos.

 Las prestaciones sociales son objeto de burla, y aumentaron 10 años más, como condición para que los colombianos se pensionen, lo cual quiere decir que los trabajadores hoy lejos de ganar conquistas continúan perdiendo las antes alcanzadas y por eso se movilizan masivamente en Colombia y el mundo.

 

Que este 1 de mayo del año 2017, sirva de reflexión para no continuar rindiendo tributo a la pasividad y volver a la carga por la conquista de nuestros derechos, entre ellos el de salarios justos y tiempo libre para los trabajadores.

 

Que la lucha y la memoria de George Engels, Adolpf Ficher,Lous Liugg, Michael Sehwad,August Spies,Oscar Neebe, Samuel Fillder y Albert Parson, ejecutados en la horca, sean fuerza y moral para reemprender con más furor y decisión, la marcha por la conquista de un mejor mañana para las mayorías.

 

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¡Que viva el 1 de mayo!

 

 

 

 

 

 

 

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