Y es que un grupo importante de militares retirados continúan participando en la lucha anticomunista no solo en Colombia, también contra América Latina (contra el “castro-chavismo”). La reserva activa agregada al cotorreo del Centro Democrático y utilizando ACORE y otras asociaciones similares como fachada, logra esclarecer aún más la composición y la agenda del fascismo. En medio de la crisis de liderazgo y de legitimidad del régimen, ruedan mensajes conspirativos y cuestionan al presidente y a la actual cúpula militar al punto de llamarlos traidores. Ellos quieren ir a la vanguardia, hablan de conformar un partido político y promueven el voto militar. Se auto proclaman la “reserva moral del país”, se reivindican nacionalistas y su propósito es frenar el avance del comunismo. Dicen hablar en nombre de los militares activos, ya que no tienen uniforme pueden deliberar.

Un buen ejemplo de la militancia de los retirados lo ofrece el Brigadier General (r)  Jaime Ruiz Barrera. En la jornada electoral distribuyó el siguiente mensaje propio de las campañas para generar “miedo al comunismo”: “Despierta Colombia antes de que sea demasiado tarde… que el pueblo colombiano tome conciencia y dejen de lado la indiferencia y la ignominia hacia sus Fuerzas Militares… Donde las FARC lleguen al poder por la desidia de los colombianos, no quedará pies ni cabezas; se perderán los bienes, cerrarán industrias, habrá desempleo y hambre por doquier; nadie podrá tener más de un bien y se pagará muy caro por ello. Tenemos como ejemplo a nuestro vecino” (Venezuela). (Ver: “Llamado del Brigadier General Jaime Ruiz”. El Diario del Otún, Pereira. 2 de marzo de 2014). No es difícil entender por qué éste General justifica el asesinato del senador comunista Manuel Cepeda Vargas.


En entrevista realizada por Ricardo Puentes del portal de ultraderecha Periodistas Sin Fronteras, el General (r) Jaime Ruíz sostiene que el “Foro Sao Pablo es un instrumento que está utilizando  las corrientes como llaman ahora progresistas socialistas que ya se han incubado en varios países de la Región, y para ellos el caso colombiano –que es la excepción- saben que lo único que se opone a esas pretensiones es el Ejercito, su aparato militar”. Puentes le pregunta al General que si “confía en las buenas intenciones del presidente Santos”. El General guarda silencio unos segundos, ante lo cual Puentes le sugiere pasar a otra pregunta. El General se enreda y se va por las ramas, el periodista sonríe y el general le pica los ojos… Puentes dice que Santos es un promotor del castro comunismo, es un caballo de Troya… el Ejército lo sabe muy bien…” (Febrero de 2014).


A propósito de “Santos traidor”, en mayo de 2012 se conoció un cruce de correos entre militares retirados. Esta situación fue calificada en términos de ruido de sables y de conspiración para realizar un golpe de Estado, lo cual motivó la apertura de investigaciones y otros etcéteras acostumbrados en estos casos. El General (r) Ruíz desestimó la gravedad de los comentarios y dijo que se trataban de “correos inocentes”.  La inocencia del Mayor (r) Jorge Galvis desborda en ternura: "llegará el momento en el que algunos coroneles o generales, en la Escuela Superior de Guerra o en la sede del Ejecutivo, pongan las cartas sobre la mesa, exigiéndole al dr. Santos, cumpla con sus obligaciones y compromisos electorales, o de lo contrario removerlo del cargo, encargar un gobierno provisional y convocar elecciones en un tiempo no mayor de 6 meses". Salida que no tiene sustento institucional.

¿Cuáles eran sus obligaciones y compromisos electorales? Varios excomandantes del Ejército les habían marcado la ruta a los candidatos a la presidencia en carta abierta publicada en mayo de 2010.  En concreto exigieron la continuidad de la Política de Seguridad Democrática y el fuero militar necesario para atender el desastre que generó y sigue generando la ejecución de esa política. La preocupación de estos generales retirados es “la acción soterrada o abierta según sean las oportunidades de explotar las libertades democráticas para lograr el debilitamiento del Ejército, afectar su moral y capacidad de combate. La gradual extinción del Fuero Militar es el mejor ejemplo de los que logra esta maniobra sinuosa, que no vacilamos en denominar Guerra Política y Jurídica, que disfrazada en la noble causa de los derechos humanos, logró arrebatarle a las FFMM el Fuero Penal y Disciplinario…”.   


Personajes como el General (r) Jaime Ruíz, con 30 años de servicio a la guerra antipueblo, no aceptan que los comunistas disputemos el poder político en el marco de la democracia liberal por la vía electoral, no respeta la soberanía popular. Por esa razón le preocupa que “los posibles acuerdos que pudieran surgir dentro de la negociación para la terminación del conflicto armado podrían crear una circunstancia en la que se abriría el camino para el fortalecimiento del neo comunismo o socialismo progresista siglo XXI en busca del poder a través de la vía democrática.” (Ver Editorial Revista Acore, julio de 2014). En igual sentido se refiere el Mayor (r) Oscar Díaz, quien observa que “Colombia es una República democrática, pero siendo las FARC comunistas, plegarnos a sus exigencias seria aceptar postulados antidemocráticos y contra nuestra Carta; (Ver: “La agenda ideológica de las fuerzas armadas”.  Mayor (r) Oscar Díaz. 12 de abril de 2014)

 
Una muestra más de esta sistemática lucha anticomunista reeditada a 2014 la ofrece el General (r) Salcedo. Luego de citar a Lenin (que puede ser cualquier cita de cualquier texto), el General Salcedo plantea la siguiente reflexión que sin lugar a dudas tiene origen en la Doctrina de Seguridad Nacional y en los Documentos Santafé; reflexión que se traduce en tareas de la inteligencia con el objetivo de quitar el agua al pez: “Caben unas preguntas al respecto ¿Dónde deben buscar los organismos de Inteligencia a los receptores colombianos de tal mensaje? ¿En cuáles organizaciones se mimetizan los realizadores de las teorías del gran Lenin? ¿O las que nos están llegando del Socialismo del Siglo XXI? ¿O las que de continuo nos aportan el Foro de Sao Paulo? (Mayor General Juan Salcedo Lora. La Inteligencia y la seguridad del Estado. Revista ACORE, julio de 2014).

Estas no son preguntas planteadas en la Guerra Fría o en los 60s: son orientadas en 2014 en medio de un proceso de paz. Valga decir que el artículo anterior se basa en una ponencia de su autor en la Escuela Superior de Guerra. Se trata de los requerimientos que han ocupado la inteligencia militar y del Estado en general. En Colombia existen suficientes casos documentados de cómo los resultados de la recolección de la información por parte de los organismos de inteligencia fueron facilitados a los paramilitares, quienes posteriormente ejecutaron los asesinatos y desapariciones. El lamentable caso de Jaime Garzón es uno de estos, pero hay miles de víctimas que no suenan como casos emblemáticos, pero a los cuales se les aplicó la misma cadena de producción terrorista.    


La actual campaña de los retirados, encuentra justificación además, según dicen, en la inconformidad en las filas, la desmoralización y pérdida de voluntad de lucha. En ese marco “el militar activo no puede expresarse políticamente, en su nombre lo hacen los retirados con quienes están en comunidad espiritual, son ellos la vanguardia del nacionalismo, única doctrina que asusta a los socialismos”. Y quieren ir más allá pues “hace varios años los militares en retiro pretenden conformar un partido político”. Un partido de cuadros no de masas que las represente, ya que “los corruptos son hoy rechazados, los estudiantes carecen de capacidad y experiencia, los obreros y campesinos necesitan quien los represente. Un general o un coronel en retiro pueden dirigir un gobierno, no se puede parar en el esfuerzo, solo entender hacia dónde es que hay que dirigirlo.” (Ver Militares en política. Coronel (r) Daniel Vásquez). ¿Qué significa no parar los esfuerzos Coronel? ¿Acaso seguir con el proyecto de golpe de Estado? ¿O continuar con lo que el  'hacker' Andrés Sepúlveda denunció: un grupo armado ilegal de los militares como respuesta a la paz?


Para John Marulanda, un piloto venido a menos, la “asociación de militares en civil tiene un potencial político incalculable… Con los bárbaros próximos a instalarse en el Congreso ostentando la impunidad de un Estado contemporizador y con vecinos armados, en crisis y vociferantes, nuestros veteranos de la Acore deben reposicionarse más allá del simple anecdotismo. La actividad mediática del reelegido presidente, los comunicados denunciando la aviesa actitud de algunos fiscales y jueces en contra de nuestros soldados, los pronunciamientos sobre la trama de La Habana, no pueden pasar como una simple curiosidad. Urge reagrupar los cuadros, traer a la cohorte las otras organizaciones de retirados militares, respetando su palmarés y hacer lo que los militares hacen mejor: un plan de campaña para el postconflicto.” (ACORE. John Marulanda. 3 de abril de 2014). Léase de nuevo: “un plan de campaña para el postconflicto.” ¿Esto es una nueva edición del Baile Rojo?  


Consecuentes con esas pretensiones de vanguardia impulsan el voto militar calculando que tienen una amplia base social con potencial electoral. El difunto General Álvaro Valencia Tovar llamó la atención sobre el proyecto y escribió: “Acore  impulsa con entusiasmo el derecho ciudadano al voto en la milicia activa. Muy bien, pero recomendable meditar sobre consecuencias previsibles tanto para Acore como para las Fuerzas Armadas. La escogencia de candidatos exige deliberación con su potencial divisionista y de agrietamiento.” (El voto para los militares. El tiempo.com. 6 de marzo de 2014). Al General Valencia le preocupaba la profundización de las evidentes grietas hay al interior de las FFMM. A la semana siguiente volvió a escribir para denunciar el oportunismo: “Lo delicado en este caso es que la Asociación de militares en retiro por boca de su distinguido presidente se haya pronunciado en público sobre el tema, resucitado por algunos políticos y medios informativos, en momentos en que la avidez de captura de votantes ve en los militares miles de potenciales electores.” (El voto para los militares. 15 de marzo de 2014).


Al contrario del General (r) Ruíz y como muestra de que las divisiones están al orden del día entre los retirados (y los activos), el General (r) Rafael Colón llamó a esa banda radical “bravucones” y los cuestionó por su falta de compromiso con la paz. Según él, “La característica de un buen guerrero con armas, es que lo abriga la ética, promueve el respeto y reconoce sus errores en la guerra; los corrige frente a sus ciudadanos y mide el uso de sus fuerzas; es responsable de sus actos y no permite los desafueros. Hay guerreros en cualquier humilde oficio, que por la degradación del conflicto se transformaron en bravucones, en los bufones de la guerra que antepusieron sus ambiciones por alcanzar reconocimiento y gloria; los abrigó el apotegma de Maquiavelo: el fin justifica los medios… siempre habrá personas ambiciosas que promueven poder mezquino y para conseguirlo, inician batallas o persisten en avivar las que se formaron.” (De los bravucones, los guerreros y La Habana… Rafael Colón. Las Dos Orillas, mayo 19 de 2014).  


Para terminar, el General (r) Ruíz fue comandante de la Cuarta Brigada y es de las pocas excepciones que luego de ocupar ese cargo no logró ser comandante del Ejército: de los últimos 10 oficiales que lo relevaron en esa unidad, 7 alcanzaron el más alto cargo de esa fuerza entre los que se cuentan el actual comandante de las FFMM, General Juan Pablo Rodríguez y los generales Óscar González, Mario Montoya, Carlos Alberto Ospina, Mora Rangel, Mario Galán, Harold Bedoya. No solo el General (r) Ruíz tiene mucho que explicar sobre sus alianzas con el narcotráfico y el paramilitarismo en la guerra sucia al final de los ochentas y comienzo de los noventas. El General Rito Alejo del Rio está en la cárcel. Todos los otros generales tienen algo que decir sobre los crímenes en la guerra antipueblo.