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Decíamos en aquella entrevista que el surgimiento del Bloque Caribe había sido el fruto de un trabajo de varios años en el que uno de los Frentes del que se tiene noticia más antigua es el 19. Pero existen otros Frentes que han hecho su trabajo de penetración para la consolidación de la presencia guerrillera en esta región, y que incluso luego han hecho sus aportes para fortalecer otras estructuras en el país. Hablemos de ese tema.

 

 
 
 

- S. A. Bien. Como no, si habíamos hablado del asunto en una entrevista que fue publicada en una de las publicaciones nacionales de la revista Resistencia. Seguramente que vamos a repetir muchos tramos, pero nunca está demás reiterar a nuestra militancia y al pueblo Colombiano lo que han sido los pasos dado en el proceso de construcción de su ejército revolucionario. 

 

El José Prudencio Padilla, que es el nombre que hasta la Novena Conferencia tuvo el 19 Frente, efectivamente ha sido una estructura de mucho reconocimiento en la Costa Caribe colombiana por su experiencia importante impacto político y militar en el desenvolvimiento del Plan estratégico en esta región del país. Pero el desarrollo guerrillero generado en la Costa no sólo está ligado a esta buena gestión del 19 Frente sino también a las tareas desarrolladas por el mismo Cuarto Frente y otras antiguas estructuras de mucha experiencia como el Quinto Frentes. Es decir que es el resultado de una labor conjunta de las FRAC.

 

 

 

- J. S. Rememoremos entonces el paso a paso de la penetración a la Costa Caribe. Especialmente tus vivencias en ese trabajo de tantos años.

 

 

 

- S. A. El punto de partida que podemos tomar es la realización de la Séptima Conferencia. Allí se orientó que el Cuarto Frente debía hacer el trabajo de penetración hacia el departamento del Cesar, en especial sobre la serranía de Perijá, y fue a esa labor que salieron Tomás Lince, otro guerrillero de nombre Rubén al que llamábamos El Doctor y otro camarada llamado Mario. A Tomás, luego de estar un tiempo en dicha tarea, el EMF del Cuarto Frente lo trasladó a desempeñar otra tarea. A mi me tocó recibirle lo realizado hasta el momento. Me vine desde el Magdalena Medio, desde un campamento al que llamábamos Puerto Sapo. Cuando me envían a la misión parto con Rubén, y además vino con nosotros el camarada Tito, quien era tercero al mando del Cuarto Frente. Él venía a contactar con unos amigos suyos de Valledupar, para que nos ayudaran a instalarnos en el área. Nos ubicaron en diferentes partes de la ciudad: a un compañero lo instalaron en el barrio Primero de Mayo, a otro en San Martín y a mi en Villa Mesa, todos lugares que facilitaron algunos contactos del Partido, quienes también nos guardaron las pistolas mientras nosotros buscábamos la manera de meternos a la serranía.

Nosotros no conocíamos la ciudad ni sus costumbres -transcurría el mes de julio de 1.982- y entonces decidimos recorrer Valledupar de punta apunta caminando. Después de tirar pata toda la mañana nos dio hambre y decidimos entrar a un restaurante que tenía unos kioskitos de palma y que se llamaba El Che Germán. Apenas llegamos a la mesa nos colocaron una jarra llena con agua fría; a nosotros se nos dio fue por lavarnos las manos con esa agua. Un poquito que quedó se lo tomó El Doctor. La gente que atendía el restaurante se echó a reír y nos dijeron: “ustedes nos son de por aquí”. Era claro que nos habíamos puesto en evidencia. Pero al instante nosotros también soltamos la risa e hicimos confianza con los meseros y pedimos un trapero para secar el piso embaldosado. Con este chasco se inició nuestro aprendizaje de lo que era la Costa: el agua fría era la sobremesa de la comida de medio día.

 

- J. S. ¿Solís, en qué momento y dónde se constituye la primera comisión de las FARC en la Costa?

 

- S. A. Como ya dije, esto comienza prácticamente desde la Séptima Conferencia. El plan inicial era ubicar un Frente en la Sierra Nevada de Santa Marta y otro en la serranía de Perijá. La ubicación del primero era tarea que se le asigna al Décimo Frente, la del segundo se le encomienda al Cuarto Frente. No se exactamente desde que tiempo la Dirección vendría cavilando este asunto, pero creo que la determinación de comenzar esta tarea de despliegue la toma el Estado Mayor Central es a partir de la Conferencia. La Dirección se había planteado el establecimiento de Frentes en la Sierra Nevada y en Perijá atendiendo al objetivo y la necesidad de la construcción guerrillera en la Costa Caribe como aspecto importante para el despliegue de la fuerza en términos estratégicos.

 

Alfredo, que era comandante del Décimo Frente y miembro del EMC, tenía información de Adán Izquierdo sobre las condiciones que presentaba la Costa para el desarrollo de la guerrilla. Entonces Alfredo en algún momento de los análisis reitera las alusiones que Adán Izquierdo le había hecho sobre las posibilidades del trabajo guerrillero en la Sierra Nevada. La Conferencia en es momento ya había aprobado el Planteamiento Estratégico de las FARC-EP, y el décimo Frente estaba operando en Arauca. A este, entonces, le dan la misión para abrir el trabajo en la Nevada.

Para entonces el Cuarto Frente ya había hecho penetración por San Pablo (en el sur de Bolívar), pero esto no se consideraba como penetración a la Costa Caribe sino como ampliación del trabajo del Magdalena Medio.

Inicialmente lo que pensaba la Dirección Nacional era tomar ese trabajo del sur de Bolívar como base para penetrar la guerrilla a la serranía de Perijá. Pero la motivación del Plan Estratégico hace plantear lo de la penetración a la Sierra Nevada y al Cesar en General.

Finalmente, lo que se decide es que mientras se hacía el trabajo de penetración en el sur de Bolívar, también se debía hacer la penetración al Cesar y a la Sierra Nevada. Ahí es cuando se consiguen los contactos que ya te mencioné, para penetrar Perijá a través de Codazzi, Curumaní y Chiriguaná mediante una tarea que encabeza el Cuarto Frente comandado en ese momento por Fernando, un viejo marquetaliano.

 

Por Codazzi, quienes primero nos metimos fuimos Mario, Rubén y yo. Penetramos a pie desde el pueblo hacia la serranía, para lo cual conseguimos ahí mismo, en Codazzi, todo para meternos como guerrilleros: hamacas que las cocimos con una máquina que tenía la compañera donde yo estaba residenciado, la carpa de techo era un plástico de esos que se usan como mantel... Entre Toto y yo habíamos conseguido tres pistolas -dos Smith y una Browning-; los equipos de campaña eran unos bolsos civiles impermeables. Salimos en marcha desde Codazzi y lo hicimos por sitios distintos. Ya habíamos reconocido el pueblo y un compañero civil amigo nos había colocado el día antes en las afueras. Había un punto en dirección a Perijá donde debíamos encontrarnos. El compañero nos condujo hasta unas dos horas dentro de las estribaciones de la serranía, donde nos dio el primer contacto campesino en la vereda La Aguacatera. Ahí hablamos con este contacto presentándonos como guerrilleros. Teníamos un boletín que nos habían hecho llegar de la Dirección del Cuarto Frente titulado “Guerrilla”. Le entregamos un ejemplar de esos al compañero al momento de identificarnos y él, enseguida, procedió a ponernos al día de los problemas que habían en el área y nos explicó de manera muy detallada la situación de violencia que se presentaba, sobre todo en un punto llamado Las Vegas que era donde más crímenes se cometían. A partir de ahí comenzamos a tomar mayores medidas de seguridad

Todavía transcurría julio de 1.982 cuando llegamos a Perijá. El compañero que nos presentaron se comprometió a llevarnos hasta más adelante, hasta la vereda El Limón, donde arribamos ya enterados de los problemas cuyo principal era el de la existencia de los combos marimberos. Era la época de “La Bonanza Marimbera”. Entre los grupos o combos marimberos, el que más se mencionaba por lo sanguinario era el de “Los Pastusos”, que mataban a sus trabajadores y amedieros para no pagarles.

Para llegar al Limón tuvimos que hacer una marcha larguísima. El sitio era una estación, es decir un lugar donde de vez en cuando llegaban carros para transportar a la gente de ahí del campo. Salimos hacia allá una noche, luego de haber permanecido dos días en La Aguacatera. Hacerlo era peligroso, pero el compañero decía que se sentía seguro porque iba con acompañantes guerrilleros, y nosotros, en la medida en que él se sintiera seguro íbamos más tranquilos.


J. S. ¿Antes tú habías tenido una experiencia de penetración similar, entrando así casi sin conocer a nada ni a nadie, hacia una zona tan distante de las áreas de dominio y control?

S. A. Tenía algunas experiencias quizás no tan arriesgadas, como por ejemplo la experiencia de la penetración en Yalí y Vengachí (Antioquia) que la hicimos casa a casa de una manera relativamente sencilla, contando con la simpatía de la gente. Pero acá todo fue diferente; nadie confiaba en nadie, y el compañero respondía por él nada más. Él mismo nos decía que en esos lugares uno no se podía confiar de nadie, y que él solamente se recomendaba a si mismo; por eso, observando que la situación no era tan sencilla en esa marcha y en las posteriores los desplazamientos los hicimos llevando las pistolas desenfundadas. Pero no obstante la afirmación del compañero que nos servía de guía, en cuanto a que él sólo se recomendaba a si mismo, ante nuestra insistencia en que nos diera nuevos contactos, terminó recomendándonos a un amigo de infancia de ahí del Limón, aclarando de antemano que lo hacía sin compromiso. Donde ese nuevo contacto llegamos luego de tres días de permanencia en el área. Ahí charlamos con el nuevo compañero y le explicamos nuestra línea política, quiénes éramos, qué buscábamos, etc. Y luego, con la autorización de él, hablamos también con su esposa. Ella inspiraba como más confianza. Se trataba de una pareja que resultó muy receptiva de lo que les decíamos.

Al día siguiente ellos nos recomendaron a un vecino, pero haciéndonos la salvedad de que no dijéramos quien había hecho la recomendación. Los compañeros nos dieron la indicación de por donde conducirnos. Entonces yo me fui con El Doctor a contactarlos. Así íbamos haciendo la penetración, poco a poco. Al llegar a la casa que nos recomendaron cometimos un error: fue la de preguntar, apenas asomamos, por el nombre del compañero, y claro en un área tan complicada, y siendo nosotros desconocidos, eso asustó a toda la familia, mas cuando notaron el bulto que hacía la pistola que cada quien llevaba. Así las cosas me tocó tranquilizar a la gente y explicarles enseguida quienes éramos y cuales eran nuestros propósitos. Pero el decir que éramos guerrilleros como que los asustó más. Imagínate que cuando sacamos al compañero para charlar bien con él, la mujer, una hija y un hijo comenzaron a llorar. Ya al final, cuando el señor regresó donde ellos fue que se calmaron, o al menos así parecía... Ahí no insistimos mucho en hacer amistad, las circunstancias no se prestaban, así que lo último que hicimos fue hablarles de que la presencia nuestra debía ser un secreto, que eso no se lo podían comentar a nadie.

En este momento el plan de trabajo lo teníamos de nuestra cuenta, todo dependía de nuestra iniciativa y nuestros movimientos se encaminaban a conocer terreno y gente, lo más que se pudiera para generar condiciones sobre la serranía para meter de un solo tajo guerrilla armada, que era lo que quería la Dirección.

 

En El Limón duramos como cinco días. El compañero de ahí, obviamente no estaba muy claro de lo que realmente era nuestro propósito y forma de operar, quería era que nos diéramos plomo enseguida con los combos que habían. De todas maneras, la actitud del compañero obedecía en cierta forma, seguramente, a la exteriorización de un sentimiento de confianza en nosotros, en lo que pudiéramos hacer en esa región en momentos en que la vida era de zozobra. Nosotros sabíamos que había peligro, y lo pertinente era evitarlo; no obstante tuvimos algunos mínimos choques. Recuerdo, por ejemplo, que un día salimos a realizar un reconocimiento hacia la “carretera negra” y nos cogió la noche. Entonces por el lugar donde estábamos escuchamos el ruido de una moto y entonces nos escondimos detrás de un barranco cubierto de helechos. Al instante pasó la moto por un ladito de donde estábamos nosotros. Era entre oscuro y claro, y como que no estábamos bien ocultos porque los tipos de la moto nos vieron. El que iba conduciendo viró un poco la dirección y medio nos alumbró con el faro. Ahí, entonces, alcanzamos a ver que el de atrás le pasó un arma; fue cuando yo decidí alumbrarlo también. En ese instante ellos nos abrieron fuego sin mediar palabra. ¡No nos tocó más que responder! y se armó la plomacera de los mil diablos. Ellos cuando sintieron respuesta arrancaron sin que se hubiera presentado ningún lesionado.

Esto sucedió antes de llegar a la estación. De ahí en adelante seguimos con las pistolas en las manos hasta llegar a la estación. Llevábamos unas Smith blancas, íbamos muy atentos a todo, la zona era peligrosa...

Al día siguiente nos enteramos que uno de los de la moto era un matón apodado “El Pollo Monroy”, y la gente se lamentaba porque en el tiroteo no hubiese muerto. Eso nos lo contó el compañero que también narró que dos tipos habían pasado por la estación con pistolas en mano y que todos los chismosos se habían espantado... Le contamos entonces que los dos tipos éramos nosotros, y narramos ahí lo que pasó, explicando que no les habíamos tirado a darles porque no sabíamos qué clase de gente era y que por eso sólo los asustamos...

A raíz de este incidente nos tocó andar con más prudencia. El mismo compañero -Juaco se llamaba- se puso más alerta y activo y nos consiguió otro contacto en Candela Medio. Juaco lo trajo y le comunicó en el camino quienes éramos; total que cuando se comunicó con nosotros, el nuevo contacto nos trató muy fraternalmente. En un cafetalito charlamos con él, le explicamos el objetivo que teníamos de crear un Frente guerrillero, etc. Él se nos puso a la orden y nos dejó un croquis que explicaba cómo llegar a su casa. Al día siguiente nos fuimos para donde el tipo; después del desayuno partimos hacia allá. Juaco no se dio cuenta ni por donde nos fuimos, porque con anticipación habíamos hecho una trocha para salir de la casa por el cafetal.

 

Cuando llegamos donde el otro compañero le solicitamos que nos diera otro contacto, pero él no quiso comprometerse en eso. Él pensaba que nosotros nos íbamos a estar ahí donde él solamente. De tal manera que lo que hizo ya finalmente fue darnos unas indicaciones para seguir a otra vereda por el río Maracas. Él nos indicó cómo llegar hasta las sabanas de Coco Solo. De ahí, nos dijo, se podía caer al río Maracas y seguir hacia Becerril. Luego que nos ayudó a conseguir una olla para cocinar y comida para campaña, emprendimos nueva ruta. Nuestra idea era seguir recorriendo más y más terreno.

En esta dinámica estuvimos por término de 15 días en los que recorrimos áreas y dialogamos con personas desconocidas por nosotros. En esas primeras andadas conocimos las sabanas de Coco Sólo y parte de las orillas del río Maracas en el trayecto que conduce a Becerril. Todas las caminatas eran al tantéo, aventurando caer bien o caer mal a quien nos le destapábamos como guerrilleros, pero en general no tuvimos sino los regulares inconvenientes de la dormida en el monte, la desconfianza y temor apenas naturales de algunas personas de las que abordamos, y algunos problemas de alimentación cuando se nos agotaban las provisiones en algún lugar donde no fuera fácil comprar algo.

Después de avanzar un trayecto regular por el río Maracas hacia Becerril decidimos retornar por los mismos lugares inicialmente transitados. Eso hicimos y fuimos reafirmando amistad con muchos de los contactos logrados. La misión inicialmente trazada estaba casi concluida, así que en un punto llamado Zorro Cuco nos aprovisionamos de comestibles y emprendimos la salida. Hicimos un recorrido de reconocimiento final durante dos días y retornamos a Codazzi donde en casa de un contacto encontramos una carta que nos había llegado del EMF orientándonos regresar al Frente. No obstante, nos daban unos días más para que concluyéramos lo que tuviéramos pendiente.

 

- J. S. ¿Ustedes llegaron a la misma casa del compañero que los introdujo a la serranía?

 

 

- S. A. No, llegamos a otro lugar, donde otro contacto. Ahí fue donde encontramos la carta y vimos que aún nos quedaba algo de tiempo, por lo que entonces decidimos volver a fortalecer algunas relaciones que había con unos estudiantes universitarios en Valledupar que eran Chiriguaneros. Luego de haber localizado a los muchachos nos trasladamos a Chiriguaná, donde hicimos un recorrido con ellos hasta un punto llamado El Mamey. Ahí hablamos con alguna gente a la que nos le presentamos como guerrilla. Con estos muchachos estuvimos también en un pueblo llamado Guaimaral cerca a la Ciénaga de Zapatoza.

Toda esta vuelta se enmarcaba dentro del trabajo de penetración: conocer, abrir relaciones, generar condiciones para instalar guerrilla de manera estable. En eso consistía la faena y en eso nos ayudaron los muchachos.

 

- J. S. ¿Cuando tú me hablas de que hicieron un contacto, te estas refiriendo a un miembro de la Organización, a un amigo, a un conocido, o a qué?

 

- S. A. Un contacto es un enlace entre lo que uno es y lo que uno quiere abordar o conocer, o por lo menos lograr proximidad. Así que para los casos a que me he referido un contacto es eso, la persona que propicia el vínculo con lo que se va a conocer..., nuevas áreas, nuevas personas, etc. y para ello el contacto tiene que ser alguien que sepa quien es uno, y de una u otra forma quiera colaborar a la Organización. A propósito de esto te digo que la guerrilla siempre ha contado con gente que le colabore. En cada parte donde se llega siempre hay alguien que le facilita las cosas a uno, porque es que el pueblo colombiano en el fondo, a pesar de cualquier prevención que diversos sectores puedan tener por efecto de la mala propaganda que muchos medios de comunicación hacen contra la guerrilla, como que termina poniendo fe en lo que son los guerrilleros, en lo que les dicen los guerrilleros. Así que un contacto puede ser ese amigo del colegio que se encuentra con uno ya como guerrillero y le dice en que te puedo ayudar, o un viejo conocido que también tiende la mano cuando se le necesita, u otro tipo cualquiera al que le gusta la lucha y comparte con ella así no esté comprometido plenamente. Y eso, contactos, amigos, apoyos..., es lo que uno va reproduciendo dentro de la población civil para arraigarse en cada pedazo de la patria.

 

- J. S. ¿Concluido el trabajo en Guaimaral qué hicieron?

 

 

- S. A. Ahí termina esa etapa del trabajo, nosotros volvemos a Valledupar, afianzamos otras relaciones que había con alguna gente de ahí y procedimos a hacer el balance que se llevaría ante la Dirección del Frente. Nuestra conclusión es que hay manera de instalar una escuadra uniformada y armada, es decir abiertamente como guerrilla: 4 unidades para ubicarlas en el área de La Aguacatera, 4 unidades en el área del Limón y 4 en el área de cruce hacia Becerril. Esto fue lo que planteamos y más o menos se hizo así. Este balance lo llevamos El Doctor y yo. Mario se queda en Valledupar. Nosotros pensábamos que se podía -luego de mirar el terreno- llegar enguerrillerados desde Antioquia hasta El Perijá a través del sur de Bolívar. Pero al fin, lo que se hizo fue mandar la gente de civil y el dinero para que compraran las armas y los pertrechos en general. Enviaron a Víctor, Avelino, Eduardo (ya muertos), Martín, Elisa, Vicente, Cornelio, Libardo…, entre otros, inicialmente. Días después enviaron a otro personal con el que se completó una Guerrilla (24 hombres). Toda esta gente venía del Cuarto Frente, no eran costeños. El único morocho era Eduardo, chocoano. Ellos se vinieron con El Doctor, a quién más tarde lo matan en la tarea de penetración. Al Doctor lo matan junto con Avelino en el desarrollo de una tarea de reconocimiento del sector de Tamalameque cerca al río Magdalena; en esa entonces se pensaba crear el corredor sur de Bolívar - sur del Perijá para pasar guerrilleros armados de un lado a otro y viceversa, por vía fluvial, tomando como punto de partida el área de San Martín de Loba y como punto de llegada un sitio de la Ciénaga de Zapatoza. Uno de los lugares explorados fue Saloa para llegar enguerrillerados al Perijá por los lados de Curumaní.

El Doctor y Avelino son los primeros guerrilleros de las FARC-EP que mueren en la tarea de penetración a la Serranía de Perijá. Posteriormente cae Franklin.

 

- J. S. ¿Tú no regresas al Perijá con ese grupo?

 

 

- S. A. No yo salgo hacia el Secretariado, hacia la Escuela de Cuadros con Martín Caballero, quien posteriormente sería el legendario comandante del 37 Frente, hasta el año pasado cuando fue abatido en las sabanas de la costa Caribe. Y salgo también con Franklin, quien, como ya te comenté, es asesinado por el enemigo en la penetración al Perija, más precisamente él cae en el caserío de los Estados Unidos (Municipio de Becerril). Te repito, entonces, que como guía venía desde el Cuarto Frente, El Doctor. Él ubicó el personal en casas de seguridad, apoyos, que se habían logrado establecer en Valledupar y Codazzi, y desde ahí se preparan y salen enguerrillerados hacia el Perijá. Inicialmente consiguieron una carabina y unas pistolas, que serían las primeras armas de ese núcleo guerrillero que se ubica en las áreas que nosotros habíamos penetrado, más o menos con la disposición que te expliqué anteriormente.

Cuando vuelvo, 16 meses después, ya había bastante gente trabajando con la organización, los guerrilleros operaban en una extensión que iba desde Codazzi a Curumaní, y se contaba con un armamento considerablemente bueno: 5 fusiles Mini 14, 4 fusiles AR-15, algunas armas cortas, etc. En ese momento ya había venido a controlar el trabajo un miembro del EMF, Pablo (hoy preso), que se mantuvo un largo tiempo en filas con nosotros.

Había también otros guerrilleros: Carolina (la llamábamos Carola, ella murió en combate, Yesenia, Pedro, Guillermo, Raúl etc.

Junto con los que vinieron con El Doctor éste grupo funcionaba aún como comisión de penetración del Cuarto Frente, y estaban al mando primeramente de Pablo, y luego de Pedro su hermano.

A mediados de 1.983 vino a revisar el trabajo de penetración el Segundo al mando del Cuarto Frente, Iván, de quien se pensaba que iría a ser el comandante de un nuevo Frente que ya iba surgiendo en esa región. A propósito del nuevo Frente, nosotros alcanzamos a sacar un comunicado anunciándonos como 21 Frente, pero después nos tocó rectificar porque el Frente que se creó fue el 24.

 

- Donde se Hunden Nuestras Raíces.

 

- J. S. ¿Camarada Solís, entonces la penetración de las FARC-EP a la Costa Atlántica, en síntesis tiene cuantas rutas de penetración?

 

 

- S. A. Hay varias oleadas de penetración. Al mismo tiempo que se desarrollaba el trabajo en Perijá, se estaba haciendo la penetración del sur de Bolívar y Magdalena por El Banco, Chibolo y El Difícil. Se trataba de ir buscando en diversas áreas las condiciones más propicias para la instalación de nuevos destacamentos guerrilleros. El área del magdalena la comienza a explorar un compañero llamado Varela, al que le decíamos “El Tieso”, porque tenía un dedo que no podía articular debido a una lesión ocasionada en un accidente en el que se cortó con un machete los dedos. Con Varela comienzan a trabajar Fredy y Cornelio en el mismo momento en que Tomás Lince había iniciado el trabajo de organización en el Cesar. Luego, en un reajuste de personal, a Cornelio también lo envían al Cesar.

Los compañeros destacados para ejecutar el trabajo del Magdalena, abren relaciones y consolidan masas por los lados de Cienaga la Palizuda, Plato, El Difícil y Chibolo. Este fue un trabajo que no se solidificó bien y por ello en aquel período no cuajó.

En lo que tiene que ver con la penetración a Bolívar hacía mucho tiempo que habíamos hecho un cruce hasta San Pablo, como a finales de 1.979. Esto se hizo como Cuarto Frente. Aún no se hablaba de la creación del 24 Frente.

Hacia finales de 1.982 una comisión integrada por Mauricio, Leoncio y Fredy, a quien lo habían trasladado de la Palizuda, se metieron ya más en serio en la penetración sobre la zona de Arenal en Bolívar. Con ellos había otro compañero de quien no recuerdo el nombre. Mientras ellos hacían eso, otro grupo integrado por Omar, Diego, Hector y Edilson hacían el cruce que de San Pablo conduce a Arenal (municipio de Morales). Al llegar al lugar de destino tenían la misión de empalmar con Mauricio. Después de hacer esto era que se pensaba seguir por el sur de Bolívar hacia Perijá.

Después de haber estado dos veces por Perijá, en 1.984 pasé hacia El Arenal ya sabiendo que no volvería al Cuarto Frente, puesto que el desdoblamiento era inminente. Había claridad también en torno a que la gente ubicada en Perijá haría parte del nuevo Frente.

 

A mi me ordenan trasladarme a El Arenal a revisar el trabajo y de una vez debía quedarme ahí. En ese sector ya se había vinculado a filas Samuel, por los lados de La Pacha, quien era el primer ingreso del área. En El Perijá también había ingresado Marcela por los lados de Curumaní.

Mi viaje a Arenal se dio, además, para aquella época, porque iba a darse una rueda de prensa exactamente el día que iniciaban los acuerdos de la Uribe. La entrevista sería en la serranía d San Lucas. Me habían llamado a asistir a dicho evento para dar a conocer el nuevo Frente del cual el comandante era Iván. La Dirección de ese Frente se estructuró entre los meses de abril y mayo. Iván no pudo ir a la rueda de prensa, entonces me tocó a mí ponerme al frente. La entrevista era con León Jairo Saldarriaga, de CARACOL Medellín, para CARACOL Nacional. Con él acudieron 3 periodistas más de otros medios.

 

- J. S. ¿Cuando me hablas de que el desdoblamiento del Cuarto Frente era inminente te estás refiriendo ya a la creación del 24 Frente?

 

- S. A. Efectivamente, ya se había decidido el desdoblamiento para la creación del 24 Frente. Antes de eso se hizo una acción militar, en el mes de enero, como Cuarto Frente en Antioquia. Se hizo la toma de la Base Militar de cerro Grande -era una base de comunicaciones-, no recuerdo si eso fue en Puerto Berrío ó en Remedios. En esa acción se recuperaron 17 fusiles G-3, una carabina M-1 y 2 ametralladoras. La fecha del desdoblamiento fue el 28 de mayo de 1.984, y la Dirección del nuevo Frente quedó integrada por Iván, Pablo, Solís, Franklin, Guillermo y Enrique. Posteriormente se relevó a Pablo, quien volvió al Cuarto Frente, por Tomás Lince.

Tiempo después Iván sufrió un accidente automovilístico y hubo que relevarlo debido a sus problemas de salud. Convaleciente siguió al mando por un tiempo hasta que Tomás Lince asumió la responsabilidad del Frente por determinación del Secretariado.

 

Entre tanto, el Quinto Frente venía haciendo penetración hacia Córdoba, donde ubicaron el 18 Frente antes de darse el surgimiento del Frente 24.

Por otro lado, en la Sierra Nevada de Santa Marta se venía desarrollando el trabajo de construcción del 19 Frente; se estaba ya en una etapa de consolidación.

Una apreciación que en alguna ocasión le hicimos al camarada Jacobo Arenas con respecto al trabajo del Perijá, era que se dificultaba mucho tener control de ello, dirigir bien las tareas, desde el sur de Bolívar. En eso insistimos mucho hasta que se orientó hacer entrega del área al 19 Frente en 1987, cuando era comandante del José Prudencio padilla el camarada Adán Izquierdo.

 

El trabajo de creación del 19 Frente había sido iniciado por el 10 Frente y reforzado con unidades de los frentes 4, 20 y 12. Al 19 se le entrega el trabajo de Perijá, que recibe, entre otros, Oliverio de manos del camarada Torres quien era responsable en ese momento de la comisión que operaba en el sector. El trabajo se entrega sin unidades guerrilleras y sería la base que, con la actividad efectiva del José Prudencio Padilla, serviría para crear el 41 Frente Cacique Upar.

 

- J. S. Me habías dicho que de Perijá a ti te trasladan hacia Arenal para la época de inicio de La Tregua; ¿qué sucede luego?

 

- S. A. Sí, yo estoy en el sur de Bolívar desde 1.984, por allá vivo la etapa de la tregua firmada entre las FARC-EP y el gobierno de Belisario Betancur.

 

A nosotros el Secretariado nos había mandado el Plan de Tregua y los Acuerdos de La Uribe para que los estudiáramos y planteáramos nuestras inquietudes. Hicimos nuestros análisis a la luz de las orientaciones de nuestra Dirección Nacional y llegamos a algunas observaciones prácticas frente a los acuerdos y algunas actitudes hostiles que desde siempre se evidenciaron en el ejército oficial. Concluimos, entonces, que si los “chulos” operaban contra nosotros debíamos pelear. Si el operativo era para un área determinada incluso, no sólo las unidades de esa área sino todas las unidades del Frente debían convertirse en unidades de combate para crearles, con esto, una situación más difícil a las Fuerzas Armadas y tener razones suficientes para denunciar las hostilidades de la contraparte ante la Comisión de Verificación que existía. En efecto las cosas se dieron así. También se le había orientado a las masas que si se presentaba una situación de tal tipo hicieran las denuncias saliéndose de las áreas de peligro, movilizándose y protestando por la violación de la Tregua y sobre todo por los inconvenientes que se le causaba a la población civil.

 
 

Ésta dinámica condujo a la gente a organizarse. Entró en ascenso el movimiento campesino con el surgimiento de la primera Coordinadora Campesina del Valle del Cimitarra. Posteriormente surgió la Coordinadora Campesina del Sur de Bolívar y luego la del Magdalena Medio, las cuales organizaron importantes movilizaciones que obligaron al gobierno a atender un poco más estos rincones olvidados de Colombia.

 

 

 

- J. S. ¿Se presentó, algún tipo de choque militar durante la vigencia de la Tregua?

 

 

 

- S. A. En esta época de “Tregua”, debido al inconsecuente asedio del ejército se presentaron inevitables choques militares. Recuerdo, por ejemplo, una acción que hubo arrojándonos éxitos en el combate, pero también deterioro de los acuerdos debido a la intransigencia de las Fuerzas Armadas del régimen. Esta acción contó con una magnífica orientación por parte de Tomás Lince. Y consistió en que los “chulos” de la Base José Antonio Galán que queda ubicada cerca a Ecopetrol venían presentando actitudes muy hostiles y de represalia contra la gente que viajaba a un sitio llamado Cuatro Bocas. El ejército trataba de “guerrilleros” a los campesinos que por ahí transitaban, los insultaban, les ponían problema por la comida que llevaban a sus fincas, etc. Como complemento de su actitud hostil, los chulos habían penetrado esporádicamente hasta Cuatro Bocas en chalupas por varias oportunidades, buscando golpearnos en nuestra propia área de permanencia. Ante eso, Tomás asumió medidas y decidió montar una emboscada en un brazo del río -te estoy hablando del río Magdalena- llamado La Rompida, que es la entrada a Cuatro Bocas. La acción fue a fines de enero de 1.985; se metieron tres chalupas del ejército y en la emboscada fueron destruidas dos. Una se alcanzó a devolver. Se recuperaron 7 fusiles M-14 y 2 ametralladoras y se dieron de baja 7 soldados: 4 muertos y 3 heridos.

 
 

A raíz de este suceso hubo varias reuniones con la Comisión de Verificación en las que se explicaron los hechos. Ahí estuvo Horacio Cerpa Uribe representando al gobierno y argumentando que nosotros habíamos incumplido los pactos y que teníamos que devolver los fusiles que habíamos recuperado en la operación. Lo que no tomaban en cuenta los representantes del gobierno es que nosotros estábamos en nuestra área de permanencia, que estábamos haciendo una reunión política -como les explicamos-, que efectivamente hubo un choque militar pero producido porque el ejército había penetrado buscando lo que no se le había perdido, y que pese a que se trató de una emboscada, lo que operaba era la activación de una medida defensiva nuestra. Además, en una penetración anterior los “chulos” habían violado una caleta nuestra llevándose cosas más valiosas que las armas que nosotros recuperamos. Esta era la verdad de los hechos, pero como que el gobierno lo que pretendía era que en aras de “respetar” los Acuerdos de Paz nosotros debíamos pasar por alto toda agresión del ejército. Como que querían que nos dejáramos arrinconar asumiendo una pasividad de auto-eliminación. Esto no lo podíamos admitir jamás, y por ello hechos como este se presentaron muchas veces y siempre nos tocó responder militarmente. Así las cosas, el período de tregua fue muy conflictivo, no sólo por los operativos que se dieron contra la guerrilla sino también por las persecuciones, torturas, apresamientos, desapariciones y asesinatos de campesinos y dirigentes populares en general que fueron muchos.

 
 

No obstante la persistencia en el clamor de paz fue constante y por ello también abundaron los hechos políticos, de masas, en procura de la reconciliación nacional. Entre los múltiples eventos podemos recordar, por ejemplo, el acto de lanzamiento de la Unión Patriótica en San Pablo con una multitudinaria manifestación upecista encabezada por las FARC-EP.

 
 

A ese acto enviamos a Rubián, a quien jamás se me ocurrió preguntarle porque en la propaganda para los actos de la UP en toda esa área lo llamaban “El Comandante Colorado”.

 
 

 

 

Espere la tercera parte de este relato.

 

* Integrantes del Estado Mayor Central de las FARC-EP

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